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Jun
04

¡CACA, CULO, PEDO Y PIS!

Autor // María José

Primer domingo del mes de junio y como cualquiera de vosotros cuento los días para que llegue el ansiado verano. Sería una fecha cualquiera de un domingo pausado y tranquilo para disfrutar en familia, con la salvedad de que en casa hemos comenzado la operación "pañal fuera" con el heredero.

LLegó el temido momento al que toda madre se debe enfrentar, que su hijo aprenda hacer solito sus "necesidades más básicas" de manera fácil y rápida gradual.

Como la gran mayoría sabéis, tengo dos niños, Martín de dos años y medio y Valentina de un añito. Evidentemente no soy madre primeriza, pero los "buenoshijos" han venido tan seguidos que en el mundo de la maternidad me considero como tal cuando llegan  cambios inesperados o momentos de transición como el que os relato ahora.

Nos dejamos de tecnicismos, para llamar las cosas por su nombre, hablamos de "caca, culos, pedos y pis" soy partidaria de que a los niños se les hable sin vergüenzas ni tapujos, sin maquillar las cosas y hacerles ver de la manera más natural posible este período de transición en el cambio del pañal al váter.

Como madre primeriza en el tema, llevo bastante leído hasta el momento, pero de la teoría a la práctica "hay un largo camino por recorrer" y aunque no hay una clave exacta, puesto que cada niño es diferente, se tienen muy en cuenta la madurez así como su grado de autonomía personal. En mi caso, el heredero cumple ambos requisitos ya que para nuestra "pena, penita, pena" el bebé se está convirtiendo en un "pequeño hombrecito" que nos hace ver sus primeros pasitos de independencia y toma de decisiones propias.

Desde la guardería nos han aconsejado que para no resultar algo drástico para el niño, el cambio se haga gradualmente, es decir no quitar directamente el pañal, sino ir poco a poco, poniendo al buenhijo en el váter cada hora. Mientras que las abuelas y personas de cierta edad como "voz de la experiencia" nos animan a que dejemos al heredero en paños menores todo el día. Por el momento, estamos utilizando los dos métodos atendiendo a las circuntancias de nuestro día a día, lo que nos ha provocado sorpresas inesperadas, como alguna bolita de caca rodando por el salón o escapes de pipí sin previo aviso, ¡gajes del oficio!.

Para hacer la operación más llevadera, además de comprar todos los enseres necesarios, le animamos con juegos, leemos cuentos relacionados con la materia a enseñar y le damos a probar dulces recompensas que  acompañaremos en un futuro de vítores y aplausos  cuando Martín consiga hacer pipí o caca de una vez por todas en el gran trono váter. Por ahora, se muestra curioso y receptivo, pero como véis la tarea no es sencilla, lo único que me queda claro es que hay que armarse de ¡¡mucha, mucha paciencia!!.

¡Se aceptan consejos y cualquier sugerencia!

Cielos Azules.

Mj.

Pictures by me.